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LAS RÚBRICAS DE EVALUACIÓN

LAS RÚBRICAS DE EVALUACIÓN

Un instrumento para facilitar la calificación, así como para proveer de una más útil realimentación a los alumnos, es el uso de rúbricas. Cuando calificamos productos auténticos del aprendizaje, una rúbrica es el modo sencillo, rápido y consistente de organizar la calificación.

Una rúbrica es básicamente una lista de características que facilita evaluar la calidad de un producto de aprendizaje determinado. Identifica los rasgos y los componentes que deben estar presentes para indicar el nivel que se ha alcanzado en el aprendizaje.

En otras palabras, una rúbrica es un conjunto de criterios de evaluación que especifica las características del producto para cada nivel de calidad, usualmente asociado con una letra o un número.

 A = excepcional (calidad, no cantidad; supera con exceso las expectativas)

El trabajo tiene un nivel profesional.

Cubre todos los subtópicos de la tarea encargada.

No resume ni parafrasea los textos de referencia.

Demuestra dominio de la materia usando ejemplos y/o reflexiones personales sobre el contenido.

Demuestra un nivel de comprensión aplicada a través de reflexiones originales sobre el contenido.

B = excelente (calidad superior; cumple las expectativas)

Con muy pocas modificaciones el trabajo tendría un nivel profesional.

Cubre la mayoría de los subtópicos de la tarea encargada.

No resume ni parafrasea los textos de referencia.

Demuestra dominio de la materia usando ejemplos y/o reflexiones personales (o no) sobre el contenido o demuestra un nivel de comprensión aplicada a través de reflexiones originales (o no) sobre el contenido.

C = aceptable (calidad satisfactoria; alcanza la mayoría de las expectativas)

Requiere de alguna revisión importante para alcanzar un nivel profesional.

Cubre más o menos la mitad de los subtópicos de la tarea encargada.

Incluye algunos resúmenes, citas o paráfrasis de los textos de referencia.

Demuestra dominio de la materia usando ejemplos y/o reflexiones sobre el contenido o demuestra un nivel de comprensión aplicada a través de reflexiones sobre el contenido.

D = no aceptable (no alcanza las expectativas)

Necesita mucha revisión para alcanzar un nivel profesional.

Cubre menos de la mitad de los subtópicos de la tarea encargada.

Consiste primordialmente en citas, síntesis y paráfrasis del texto de referencia.

La información resumida es aceptable.

E = sin valor (el trabajo no merece crédito)

Necesita demasiadas revisiones para alcanzar un nivel profesional.

Cubre apenas uno o dos subtópicos de la tarea encargada.

Consiste primordialmente en un resumen de las ideas principales extraídas del texto de referencia.

La información resumida no es precisa ni apropiada.

La rúbrica debe diseñarse para cada tipo específico de producto. En el caso presentado podría tratarse de un ensayo literario, y a partir de este ejemplo es fácil ver cómo adaptar el concepto para cualquier otro producto del aprendizaje.

Lo importante de las rúbricas es que no sólo sirven como criterio de evaluación para el docente, sino que pueden ser compartidas con los alumnos quienes, a través de su análisis, tendrán una percepción correcta y completa de qué es lo que se espera de ellos en cada momento.

Para elaborar sus propias rúbricas, tenga en cuenta lo siguiente:

1. Primero, seleccione uno o varios de los objetivos pedagógicos a los que apunta el tema o materia.

2. Con esos objetivos en mente, piense: ¿cuál sería un ejemplo de producto del aprendizaje apto para evaluar auténticamente el nivel alcanzado por un estudiante?

3. Imagine el producto ideal. En otras palabras, si el logro fuese alcanzado al nivel más alto posible, ¿cómo sería? Elabore una lista completa de todas las características que ese producto ideal debería tener.

4. Decida cómo calificará el producto, si como "aprobó/desaprobó", o con un número o una letra. En estos casos, determine cuántas subcategorías habrá entre los extremos de la calificación.

5. Es importante que tenga en cuenta esto: si utiliza muy pocas subdivisiones en su calificación (el caso extremo es el binario aprobó/desaprobó) la medición carecerá de la precisión necesaria para describir adecuadamente los logros y motivará muchas discusiones por parte de los alumnos en torno a la interpretación de su rúbrica. Si en cambio utiliza muchas, no sólo se volverá un problema definir las cualidades de cada una de ellas, sino que luego se complicará innecesariamente el proceso de calificación, y deberá "hilarse muy fino" para categorizar cada producto.

6. Luego pregúntese: ¿qué características tendrá un producto mínimamente aceptable? Este nivel corresponde al "punto de corte" entre lo aceptable y lo que no lo es (la nota de "aprobación"). Idealmente (como en el caso de rúbrica presentado más arriba), la categorización es simétrica; el punto de corte está en el centro (C) y por encima y por debajo hay la misma cantidad de niveles de calificación. Pero puede ser que se trabaje bajo otros conceptos, como el de "porcentaje de adquisición" de conocimientos o habilidades. Este es el criterio tradicional con el que, por ejemplo, se utilizan los números del cero al diez para calificar a los alumnos y se establece que la aprobación se consigue con un seis o un siete, lo cual equivaldría al sesenta o setenta por ciento del máximo. Dónde se ubique el punto de corte o aprobación no tiene relevancia, en tanto por encima y por debajo haya suficientes niveles como para describir adecuadamente el nivel alcanzado.

7. Complete su rúbrica con las características requeridas en cada subcategoría. Balancee adecuadamente los niveles. Utilice escalas de términos como "todos, la mayoría, la mitad, pocos, ninguno" para establecer criterios fáciles de interpretar en torno a un objetivo.

8. Tenga en cuenta que sus primeras rúbricas no serán perfectas. Escuche a sus alumnos luego de calificarlos; preste atención a los reclamos que pudieran hacerle sobre el modo en que los ha evaluado, y vuelva sobre su rúbrica para adaptarla y corregirla. La práctica hace a la perfección.

Adaptado de "Teaching efectiveness", St. Edward’s University, Austin, Tx, EE.UU. y Francisco Reyes. Pronafcap 2011

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